Vistas del London Eye y el acuario de la ciudad, desde el río Támesis, Londres, UK.

Londres, mi primera vez fue así.

La primera vez que visité la capital inglesa fue en diciembre de 2007. Había estado en Irlanda, años atrás, con una beca de inglés para pasar el verano en un pueblito que casualmente es el que marca el centro de la isla: Birr. Pero desconocía la isla vecina.

Inglaterra, mi primer viaje a la capital inglesa en 2007 (información web de Google Maps)

Inglaterra, mi primer viaje a la capital inglesa en 2007 (información web de Google Maps)

Recuerdo como preparé el que iba a ser mi primer viaje sola a una ciudad que no conocía y que había salido de mi misma. Meses antes había estado buscando información, que tenía como atractivo, cómo eran los locales, si podría estar en los lugares que veía en mis películas de los domingos… ¡ais Londres!. Pues eso, que me lancé a un viaje sin pensarlo mucho.

Recuerdo que estaba en la universidad, en una sala habilitada para que cada uno se llevara su portátil (en aquella época no estaban en auge las tablets) y le llamábamos la Sala Triangular porque tenía forma de un triángulo isósceles.

La cosa es que estaba con mi portátil semi-nuevo, un bonito Fujitsu Intel Core, de 14 pulgadas, cuando delante de mi pantalla tenía la web de Ryanair. En aquel entonces muy pocos la conocían, y si eso ocurría era más por la incertidumbre que levantaba y la mala prensa que tenía. Pero ahí seguía yo, en mis trece, tenía que comprar mi billete. No había avisado a nadie, era algo particular, mío, mi decisión. Me sentía feliz, emocionada, por fin iba a viajar a donde más me apetecía. A punto estaba de darle a comprar cuando recibí una llamada.

Avión de Ryanair en el aeropuerto de Manises, Valencia, a punto de salir para Londres

Avión de Ryanair en el aeropuerto de Manises, Valencia, a punto de salir para Londres

Era una compañera del trabajo, en aquel momento trabajaba en la sección de informática/videojuegos de Fnac Valencia (venga, publicidad gratis), y casualmente me llamaba para decirme si le podía cambiar un turno para un puente que se aproximaba ya que ella quería aprovecharlo para viajar.

No podía ser, o si podía ser pero me sentía observada. ¿Estará el Gran hermano vigilando mis movimientos? ¿Será él quién haya trasgiversado la voluntad de mi compañera laboral para llevar a cabo su plan malévolo de querer cambiarme el turno en la misma fecha que yo tenía planeado visitar Londres? No creo en las coincidencias simples.

Así que ni lo dudé. Le pregunté que si se quería venir a Londres conmigo, que estaba a punto de comprar el billete y que sólo tenía que decirme si o no… Luego ella tendría que ver a quien le cambiaría el turno, claro.

Quedó paralizada unos segundos, no sabía qué decirme, tartamudeaba, quería pero le asaltaban las dudas, daba vueltas, le entró el miedo. Ella quería cambiarme el turno para viajar y yo le había puesto en bandeja sus deseos, posponiendo los míos de viajar sola a lo desconocido.

Pasaron 3 minutos y recibí un sms (ya te digo que hace algunos años, no existía whatsapp) diciendo: Sí, vámonos, pero no se nada de inglés y al menos una noche quiero caminar por la ciudad para sacar fotos nocturnas. Bueno…no era tan difícil de hacerla feliz.

Y así fue, compré dos billetes de avión que nos costaron por persona, incluyendo maleta grande facturada, seguro, check-in, gastos, impuestos, IVA y todo los que nos quisieron cobrar, por sólo 35€. ¡Lo juro!

Nunca antes le había dado mucha importancia, no sabía nada más que la existencia de una torre muy alta con un reloj y de un río desde dónde se sacaban las fotos más tradicionales de la ciudad.

Vistas del Big Ben y Parlamento inglés, desde la orilla del río Támesis, Londres

Vistas del Big Ben y Parlamento inglés, desde la orilla del río Támesis, Londres

Ahora lo pienso en detalle y la verdad es que no sabía nada de aquel lugar que días más tarde pasó a ser mi ciudad en el mundo (al menos por ahora y a excepción de Valencia, con la que nada poduede compararse)

Aviso escrito antes del hueco que queda entre el metro y el andén

Aviso escrito antes del hueco que queda entre el metro y el andén

He de decir que fue mi primer viaje como mochilera, aunque mi compañera no lo era tanto. Teníamos que optimizar el tiempo al máximo en 3 días y más siendo una fanática de los animales y la naturaleza y mi compañera una apasionada por el arte y la fotografía.

Era evidente que no podíamos ver los museos y exposiciones que ambas deseábamos, pero pude disfrutar del espectáculo de naturaleza y variedad faunística que ofrece el Museo de Historia Natural.

Escaleras internas del Museo de Historia Natural, Londres.

Escaleras internas del Museo de Historia Natural, Londres.

Años más tarde volví, cogiéndole gustillo al avión, al idioma y a la ciudad. Cada visita aprendía cosas nuevas y descubría rincones increíbles. Recuerdo que en 2008 visité la ciudad en noviembre, y pasé mucho frío, hasta el punto de no querer salir a la calle. No llovió pero el frío era desgarrador, te cortaba la piel, los nudillos bajo los guantes se resquebrajaban y era tedioso salir con los ojos casi tapados para no congelarte las pestañas. Pero una mañana de aquel viajé descubrir un nuevo rincón: Tower Bridge o el puente de la Torre, haciendo alusión a la Torre de Londres, un castillo de la nobleza donde se guardan las joyas de la corona.

Puente de la Torre o Tower Bridge, sobre el río Támesis, Londres.

Puente de la Torre o Tower Bridge, sobre el río Támesis, Londres.

No fue hasta 2010 cuando descubrí que, cerca de donde me solía alojar, estaba la estación con la placa conmemorativa a las novelas y películas de Harry Potter. Aclararé que según leí en entrevistas, la autora de la saga mágica confirmó que mientras escribía la inspiración de la estación de trenes no fue en la de King’s Cross sino la estación de Victoria.

Plataforma ficticia de donde Harry Potter y sus amigos pasaban del mundo muggle al mágico (foto de 2008, en la actualidad está reformado y hay una tienda oficial para comprar souvenirs de harry Potter)

Plataforma ficticia de donde Harry Potter y sus amigos pasaban del mundo muggle al mágico (foto de 2008, en la actualidad está reformado y hay una tienda oficial para comprar souvenirs de harry Potter)

Miles de historias se han escrito y grabado en la capital inglesa y es mundialmente conocida por sus atractivos turísticos como el London Eye, el Big Ben o el río  Támesis.

London Eye, la noria en la que puedes ver la panorámica de la ciudad en 25 minutos, junto al London Aquarium, uno de los atractivos turísticos que todavía no conozco, Londres.

London Eye, la noria en la que puedes ver la panorámica de la ciudad en 25 minutos, junto al London Aquarium, uno de los atractivos turísticos que todavía no conozco, Londres.

St. Paul's Cathedral, lugar muy recomendado para visitar incluyendo la cúpula, visto desde el comienzo del puente Millennium, Londres.

St. Paul’s Cathedral, lugar muy recomendado para visitar incluyendo la cúpula, visto desde el comienzo del puente Millennium, Londres.

Es sin duda una ciudad que me cautivó desde la primera vez y se que son miles de aspectos los que me hacen que, cada año, quiera volver a perderme entre sus callejuelas, sus mercadillos callejeros y sus barrios neoclásicos en los que nadie te mira si llevas plataformas negras, medias verdes, el pelo tintado de morado y una camiseta en la que diga ”Amo a la reina”.

Así son las cosas en Londres y si no me crees…visitala!

No te dejará indiferente.

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