volando sobr ela gran ciudad de Sao Paulo, Brasil

Sao Paulo, una de las ciudades más pobladas del mundo.

A veces tenemos tantos prejuicios infundados por personas que te comentan sus experiencias, que te dejas llevar y te haces un lío en la cabeza de lugares que todavía no has conocido. Eso pasó con Sao Paulo. Las frases eran del estilo: ”uff, es enorme, nos vas a poder ver nada” ”y ¿a qué vas a Sao Paulo?”, ”pero si allí sólo hay edificios…”, ”pues me han dicho que es una ciudad muy aburrida, como Río ninguna”

Y bueno, ésta última puede ser verdad, que como Río de Janeiro haya pocas en el mundo, pero tengo que decir que SP me sorprendió mucho y ya no sólo por su magnitud (es una de las ciudades más pobladas del mundo).

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Tuve la suerte de poder ir con mi familia, lo que te hace ver las ciudades de forma distinta. Vas con más calma, te adaptas a lo que quieren visitar ellos y pasas más tiempo saboreando pequeños momentos a su lado….que cuando vives fuera de tu casa se echa mucho de menos esas pequeñas cosas.

La ciudad es bonita, me recuerda mucho a las grandes ciudades europeas, con calles muy grandes, muy anchas, con aceras por las que todo el mundo puede pasar…también tiene ”barrios” (por decirlo de alguna manera) con callejuelas, edificios más antiguos y pared pintadas con arte moderno. Los grafitis están a la orden del día y es que SP respira arte por todos lados.

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He de reconocer que llegamos en pleno puente de Semana Santa y por tanto el caos de tráfico que nos habían vaticinado era inexistente. Nos pareció un ciudad muy tranquila, grande edificios eso sí y un centro de negocios muy desarrollado….pero todo vacío. ”¡Mejor!”, dijo mi madre, ”Así podemos ir más tranquilas” Pudimos recorrer los barrios más característicos, con sus plazas, monumentos, sus semáforos….porque si, éstos últimos son curiosos, no es el dibujito de un peatón el que se pone verde o rojo….sino la silueta del monumento emblemático del barrio en el que te encuentres.

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La realidad es que no te puedes quedar con la opinión del otro, hay que ir y conocer aquello que deseas, aunque tu entorno tenga prejuicios negativos. A cada uno nos alegra el día cosas diferentes y no a todos nos gustan las mismas cosas. Déjate llevar por tu espíritu aventurero y siente todos los rincones de una de las ciudades más grandes del mundo.

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Año de Mundial

Ya queda menos, las televisiones no hacen otra cosa que repetirlo: quedan 20 días….quedan 19 días…. y si, en algún momento llegará el día 0 y explotará la locura del futbol. Es un deporte, sí, correcto, pero detrás de eso hay un gran negocio del que poco se sabe.

El país elegido como sede para el Mundial 2014 fue Brasil. Felices y contentos los brasileños se pusieron a trabajar desde 2007. Mejor o peor las cosas han ido saliendo pero desde 2012 las noticias negativas han inundado el mundo: una mala gestión dejaba ver la ciudad de Rio de Janeiro vulnerable a recibir un evento de tales características.

Además durante meses los brasileños salieron a la calle a manifestarse en contra del evento que, si bien su pasión por el futbol no había cambiado, se dieron cuenta que el país cuenta con deficiencia en aspectos vitales como la salud, el empleo o la educación.

No podían consentir recibir un Mundial de futbol, con lo que supone económicamente, y tener a miles de personas sin un médico que les asista o la reducción de profesores y colegios.

Pedían soluciones antes que mandar dinero a infraestructuras que poco tenían que ver con el bienestar mínimo de un ciudadano.

Y es que el mundo del deporte mueve masas, pero no sólo de personas… y por eso, muchos no desean que el Mundial de 2014 se haga en Brasil. Y tienen toda la razón.

Saludos!

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Pintada en la pared de una casa particular en Río de Janeiro (Abril, 2012)

 

 

Río de Janeiro

Desde mi llegada al hemisferio sur, apenas he viajado por él. Me he mantenido cauta a la hora de una desplazamiento largo. Pero a veces ocurre que a necesidad de tu mente por escapar de lo aburrido, se convierte en el mayor atractivo para viajar. Y me he ido a Brasil. He de confesar que la idea de conocer tan enorme país no ha sido nunca una de mis prioridades. Cierto es que la llamativa selva y zonas frondosas que esconde grandes regalos de la naturaleza era algo que en algún momento conocería. Pero me fui a Rio.

A diferencia de mis otras veces, el viaje a Rio se presentaba de la manera más rara. Llegó el momento de subir al avión y no había mirado ni como era la ciudad. No sabía en que aeropuerto hacía escala, cuántas horas, cómo llegar al hostel… Me gusta organizar los viajes bien cunado voy con pocos días, soy ansiosa por naturaleza y no quiero dejarme nada por ver. Debo decir que los prejuicios con los que vivimos a veces se convierten en ”slogans” propios. Siempre había oído que Rio de Janeiro era una ciudad insegura, en la que tener cuidado, que podía pasar algo en cualquier momento. No digo que sea todo lo contrario, pero como los prejuicios se van cuando viajas quise no tomar mucha conciendia de las recomendaciones de otros. Gratamente me sorprendió en este aspecto y, si bien la ciudad tiene zonas ”delicadas” en las que la presencia policial se hace más llamativa, no vi ni viví ninguna situación complicada (por suerte).

He de reconocer que ha sido un viaje atípico, podría llamarlo Viaje Experimento, ya que he hecho todo lo que no suelo hacer en un viaje: comer en restaurantes caros, seguir la ruta marcada en el mapa para turistas y pelearme con 200 personas en lo alto del Corcovado para poder sacar la foto más ansiada de la ciudad. Soy más de ”a lo que salga” como hablar con los señores sentados en la puerta de sus casa tomando el sol, comer en el bar del barrio mugriento pero sabroso o perderme por las calles menos transitadas

He hecho de turista 100%, nunca pensé que podría sobrevivir a seguir los pasos de las ovejas turísticas que se acercan al punto de información, sedientas de mapas, indicaciones y ventas de shows ”all inclusive”. Pero me he reído mucho analizando lo que hacía bebí agua de coco en un coco, me bañé en las aguas de Ipanema (es muy fuerte la corriente, ojo con las olas) y he sacado fotos a todo lo que marcaba mi querido mapita.

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Cristo Redentor

Sin embargo ha sido un viaje genial, Rio de Janeiro es una ciudad preciosa, rodeada de vegetación y mirando al mar, situada entre y sobre ”morros” es sin duda una ciudad para ser visitada. Además he ido muy bien acompañada y una vez allí me he reencontrado con Karime, una vieja amiga de la universidad.

Y son esas cosas, al fin de cuentas, las que quedan para el recuerdo.