La capa del miedo

Mi padre me enseñó a disfrutar de las cosas que se hacen con intensidad y que salen del corazón. Veraneábamos todos los años en un camping de montaña en Teruel y, aún haciendo muchos esfuerzos durante el año, mis padres conseguían hacernos pasar los mejores veranos de mi vida. Sin embargo, cuando creces y ves otras cosas que de pequeño no apreciabas, te das cuenta que los mayores cuentan con grandes responsabilidades con las que, tal vez, no contaban o no querían contar.

Creces, pasas los 18 y eres el rey del mundo. Todo es posible. Nada te puede parar. Mentira. Te paraliza algo. Un algo poderoso. Nos es miedo a lo desconocido. No es incertidumbre por el qué será de tu vida. Lo que te paraliza es tu entorno. Tu gente. Tu circulo. Tus vecinos. Tu mundo en el que vives y al que debes estar agradecido, sacrificarte y rendirle cuentas. Él te ha enseñado lo que sabes y te ha dado todo….es momento que devolver el favor. Pero…¿quién te obliga a seguir las normas? ¿Qué es eso a lo que todo el mundo está aferrado? ¿Qué podría ser más importante y tan fuerte para hacerte desechar los sueños que tenías de niños? El dinero. El dinero. El dinero… Sólo nos paraliza el no tener dinero, el no poder pagar las facturas, el no poder pagar la hipoteca, el no poder comprar los libros de texto a los niños, el no poder viajar al menos 1 vez al año.

Me gusta leer blogs de viajeros, de valientes que han puesto a un lado su entorno, ese que te dice ”No puedes”, ”Estás loco”, ”Vas a perderlo todo”, ”No puedes dejar el trabajo”…. y se han ido con un billete de ida a algún lugar de este inmenso mundo a vivir. Simplemente vivir. A veces no hace falta irse muy lejos, basta con cambiar aquello que detectas diariamente que haces mecánicamente y no te suma nada en la vida. Y es que agradar a los demás está dentro de nuestro ADN. Somos una especie social y todo lo que nos rodea nos influye. Un mirada, un gesto, un comentario que desaprueba tu sueño, una inquisitiva marca que te dan los demás cuando abres tu corazón y muestras que no quieres lo mismo que ellos…esa marca duele cuando no aceptan que eres diferente y que no eres uno más del rebaño.

Por eso quitarse la capa del miedo y ver la vida de forma diferente, sin que el dinero sea la base de tu vida, a veces es muy difícil. Porque a veces hay que luchar demasiado para que tu entorno no te convenza en hacer aquello que no deseas; a veces cuesta…pero a veces se consigue.

Y en eso estoy!

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